Un libro de poesía

Un libro de poesía, un millón de palabras construyendo un universo donde las matemáticas descubren que el infinito se termina, un sistema solar donde la rima nombra los planetas y las estrellas usan como combustible la metáfora. Un libro de poesía donde ninguna coma está en su sitio, ningún acento convierte a las palabras en esdrújulas, llanas o graves, y todas las ideas reclaman la belleza. Un libro de poesía en la mañana, en la hierba, en la basura, en el árbol, en la carretera, en el andén, en la mirada, en el saludo, en el amor, en el tango de Discépolo, en lo vivo y en lo inerte. Un libro de poesía en el escaparate, en el bolso de Graciela, en Mar de Plata, en Montevideo, en Nueva York, en Venecia, en Madrid, en Torrevieja.

Un libro de poesía, una anarquía, un desafío, una flecha en la diana, un salir el sol por sotavento. Un libro de poesía en esta tarde de enero donde el invierno se recuesta en la nieve de la sierra y afila sus cuchillos en el aire helado. Un libro de poesía que no trata de explicarse y se sirve una cerveza y escoge la vida como telón de fondo de su vida.

Un libro de poesía en la ventana. Un sueño asonantado y desmedido. Un creer en ti cada palabra. Un libro de poesía donde el tiempo tiene el ritmo de un soneto, la levedad pueril de una seguidilla, el arte de vivir entres sus líneas. Despierta la luz cuando se abre el tendero de la ropa al sol y una flor reclama para si el brillo de sus pétalos. Despiertan las ganas y los besos cuando cae al suelo la vergÜenza y suena una bachata en el corrido. Despierta el océano en los ojos del marino, en la cubierta del velero, tras la última estela que abandona la bahía.

Restallan los látigos en la lejanía, golpean las pieles de la indiferencia. Lo poético siempre reclama los senderos de la mano izquierda, la heterodoxia, el alejamiento del corsé y la cobardía. La entrada en el ser con todas las consecuencias, poniendo sobre la mesa todas las verdades, todas las mentiras, todas las caras del personaje que nos habita.

Se mezclan en estas palabras lo sentido y lo sin sentido, lo barroco y lo sencillo, el azar y la brújula marcada, el rumbo desnortado y tu nombre concreto. Se entrecruzan lo literario y lo real donde acaba importando la música, la melodía de fondo, el ritmo interno de los párrafos, donde lo contado es la excusa necesaria para vernos.

Un libro de poesía en las hojas, un sólo libro de poesía para abandonar la soledad. Nómbremos ahora a Lorca, a Borges, a Neruda, a Celaya, a Hierro, a Parra, a Sabines. Digamos huele el mar a verso nuevo. Un libro de poesía para ver las dos caras, el blanco y negro del mundo, para no quedar encerrado entre las paredes de lo que no cambia y no se estremece. Un libro de poesía para un beso portugués o un abrazo argentino, para un grito canario o una flor ecuatoriana, para una mariposa mexicana o una caricia cubana. Un libro de poesía para declarar batalla a la desidia, para hallar los ojos, la lectura primera, el final jamás contado.

Adquiere la tarde los colores, el manto mestizo de todos los matices del atardecer. No es esta hora una hora para la mistica sino para el paganismo más absoluto, para el baile, para la ofrenda de los sentidos, para creerse uno con el aire, con las nubes, con los pájaros, con la muchedumbre. Es esta una hora para amar la vida que se escapa y se retuerce en el placer y la carcajada, para amar, sencillamente, el milagro, la conciencia, el don de lo hermoso, un cuerpo sobre la arena.

Gotea vino del cielo y tiñe de oscuro el horizonte. Llega la noche con su espuma lunar, con su apellido completo, con su pareja de baile. El puerto ilumina su espejo con farolas amarillas y la negritud retira su imperio mar adentro. El planeta juega a sus dos caras, noche, día, luz viajera y colosal, luz galopando hacia el oeste.

Un libro de poesía. Un libro de poesía para el ciego, para el amante, para el cornudo, para el que no quiere morir, para el solitario. Un libro de poesía para el soñador, para el cuerdo, para el loco, para el vivo, para el muerto. Un libro de poesía ¡por Dios! Que estoy borracho y con el alma herida.



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